Ahora sé
Amado Padre
Que era por ti el llanto y el silencio
Por los ponientes del retorno
Por las albas de la despedida
Por el acero forjado de las tardes labriegas
Por las veces que empezamos de nuevo
Por la estación vegetal que buscábamos
Por tu indignación ciudadana
Por tu solidaridad con los huérfanos de humanidad
Por tu modesta sed de justicia
Por la silente alegría de los triunfos
Por los sueños inconclusos
Sobre todo
Ahora sé
Amado Padre
Que los caminos continúan
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