Padre amado
Te llevas nuestro corazón
Nos dejas tu vida
Los ríos que abrieron
Tus cristalinas aguas
En estas tierras baldías
Tus ocho ríos engreídos
Participamos ahora
De la bendición divina
Te llevas nuestro silencio
Nos dejas la palabra
Nuestra tristeza te llevas
Nos dejas tu humanidad profunda
Yo poeta regaré los prados con tus versos
Yo humano
Cargaré tus sandalias nazareas
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