18 enero 2021

ENERO OTRA VEZ

 

No es la lluvia

Que reitera sus cristales

En el parabrisas

Sino tu memoria

 

El puente inveterado

Llevado por la creciente

Una tarde abatida

Antes que cruzaras el río

 

La travesía cenagosa

Negando tus pasos

Es decir

Los infinitos puntos

Entre la casualidad y tu destino

 

El granizo atormentando

Las orejas del mulo romo 

En el que cifras

Todas tus esperanzas

 

Los surcos inundados

Por la humedad

Que les diera vida

 

No es la lluvia

Sino

El ala cerrada

Bajo la generosa fronda de los árboles

 

Luego el pasto cubrirá el horizonte

Y de él

Empezarán de nuevo los caminos

 

 

12 enero 2021

PUERTA CERRADA

 


Acostumbrado a ver el drama humano desde fuera, Manuel Fino no podía creer lo que le decían las cartas. Las juntó en forma parsimoniosa, sin hacer ningún comentario. Los hombres que contemplaban minuciosamente sus gestos, el movimiento de sus manos, sobre todo, quisieron interrogarlo, pero no atinaron siquiera a mover los labios. Tampoco cayeron en cuenta que el aire que se filtraba a través de la rústica puerta de madera era cada vez más frío, la noche más densa y que, ahora, el silencio era absoluto. Atónitos y angustiados, no acertaban sino a mirar, mecánicamente, la mesa cubierta por la manta de lana y sobre ella las manos trémulas del hombre que ocultaba la mirada bajo el ala del sombrero de toquilla, barajando otra vez las cartas. Lo hacía en forma lenta, como queriendo evitar que hablaran, que dijeran su verdad. Finalmente, obedeciendo solamente a su propia voluntad, se fueron ubicando una a una en su lugar, predeterminado, al parecer, exactamente en el mismo orden que la vez primera. Nadie dijo nada. La tenue luz del lamparín de queroseno que diseñaba sombras en la profundidad de la noche, en aquel rincón olvidado del mundo, fue levemente pestañeada por las polillas. Los hombres, empalidecidos, no podían hablar. Sentían el cuello del poncho oprimirles la garganta.

 

No habían visto algo semejante. Tiradas dos veces las cartas arrojaron exactamente el mismo resultado. La verdad había sido dicha en forma reiterada por aquellos cartones inmemoriales, de opacos colores, reyes devastados, corazones definidos, flores negras y espadas inclementes, estaba claro. Manuel Fino la sabía. Era el único que sabía interpretar su lenguaje de superposiciones, junturas y distancias. Sabía quiénes eran los asesinos.

 

El ala del sombrero de toquilla estaba más gacha aún. Los hombres escrutaron bajo ella en forma insistente, con la mirada impersonal, mecánica. Habían venido a saber la verdad. Y la verdad estaba dicha. Esperaban que la pronunciase la única voz capaz de ello.

 

Está bien, dijo por fin Manuel Fino, el tiempo, por ahora, está a su favor. Sé que no quieren testigos. Al salir, ponen candado a la puerta. Los que vengan creerán que fui de viaje.

05 enero 2021

EL ARTE DE LA DEFENSA


 

La defensa es un derecho fundamental, inherente a la persona. Es instintiva, cuando la hace directamente el agraviado; técnica, cuando la realiza el abogado.

El abogado defiende haciendo uso de los conocimientos aportados por las ciencias jurídicas, que orientan la interpretación de la norma legal para su aplicación a los casos concretos, en los cuales pudieran estar implicados, eventualmente, los derechos subjetivos o intereses de sus patrocinados.

La defensa que ejerce es de carácter técnico porque persigue la solución de problemas de índole jurídica mediante el empleo de conocimientos científicos. Es, en este sentido, un tecnólogo. No existe una discriminación nominativa al respecto, pero tiene, en ese rol, una función distinta a la del científico del derecho, el jurista, cuya actividad es la investigación y aportes de nuevos conocimientos.
 
Como defensor, empero, el abogado hace uso de otros elementos, complementarios a los que le proporcionan las ciencias de su especialidad, sustantivas y procesales, y el propio desarrollo de su tecnología. Son los medios relacionados con la materialidad, con la verificación o expresión concreta de la defensa.
 
El vehículo por antonomasia, que la hace posible, claro está, es la palabra y todo lo que ella implica. El postulado, el alegato, la contradicción, el interrogatorio, la impugnación, la queja, se sostienen en su dominio.
 
La palabra, a su vez, se vale de otros medios, según los tiempos y avances culturales.
 
Y es acá donde la defensa deviene en arte. En arte porque la palabra, para empezar, es instrumento de belleza. Pero, además, porque implica el uso articulado de aquellos elementos de las ciencias jurídicas, abstractos, con estos medios complementarios, materiales, para lograr el fin de la justicia, que es, que debe ser, la felicidad.
 
Decía que la palabra se vale de otros medios. La elocuencia, la oratoria, en su forma oral. La redacción, en su forma escrita. Pesa, en estos casos, el dominio del lenguaje, la gramática y la sintaxis. 
 
Cuando no había grabadoras, el discurso de los abogados quedaba registrado en la conciencia de los jueces y las actas de los escribanos, escritas con pluma o bolígrafo, y, en tiempos más cercanos, a máquina de escribir.
 
Los tiempos modernos han aportado el uso de grabadoras de alta tecnología, audibles y audiovisuales, que exigen del discurso oral mayor rigor y propiedad, una particular estética.
 
Los abogados, que antes presentaban sus solicitudes manuscritas y, luego, escritas a máquina, han venido en hacerlo con las posibilidades estéticas y correctivas que brindan una computadora y una impresora a colores, de desarrollos tecnológicos sin precedentes.
 
La defensa virtual, ocasional aún, experimental, finalmente, plantea otros desafíos, ninguno exento de la necesidad de expresar el alegato jurídico con propiedad y belleza.

03 enero 2021

FRONDA



Mucho antes que
Inventáramos la metáfora
El pie elidido
El ritmo y la rima

    El poema
    Estaba escrito

Era nomás escuchar
El trino
De sus ramas
Beber del agua
Que luego de la lluvia
Caía
De sus hojas
Constatar su armonía
Con los rayos del Sol
Y con el viento

Caminar
Y dejarse encantar 
Por el secreto de su fronda
Por su sombra
Escabullendo
La infinita vida en la hojarasca

Pero quisimos
Echarnos a andar
Horadar en los misterios
Pulsar
La vida
Negar el río del tiempo

Y ahora estamos
Buscando versos
Del viejo poema
En sus ramas caídas
En sus brazados troncos
Dispuestos a fundar otra vez el paraíso

02 enero 2021

ALTAS CUMBRES


Instante eterno
Impulso de la sangre
No existe el distanciamiento
Sino la lluvia
Sobre los surcos
Sino el corazón extendido
En las chimeneas
Las manos fungiendo de alas
Los sueños forjando la realidad esquiva
Los ojos estos ojos
Negando las distancias
Los abrazos este abrazo
Afirmando la vida


(En la cima del Jelij
El corazón mayor
Convocado y reunido
Ascendido
Elevado
Como esa alta nube
Para renovar sus aguas
Como ese árbol de feroces vientos
Para fortificar sus ramas
Sabemos volver
A esta altura
Y al corazón de siempre
Porque somos como ríos
Que renacemos
En la cima de la montaña)