El amor necesita del mar
Del vuelo horizontal de sus aves que eludiendo el cielo que cae como un racimo sobre el horizonte
Otean la vida con sus picos formidables
De sus furias fugaces y sus calmas reiteradas
De sus huellas borradas por sus olas
De su persistencia ante el acantilado
De sus renuncias ante los manglares
Por eso el enamorado viene al mar
Como el guerrero al recodo de sus convicciones
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